¿Funciona el presupuesto nacional igual que el de mi familia o empresa?

¿Funciona el presupuesto nacional igual que el de mi familia o empresa?

La organización del presupuesto de la nación no es muy diferente a la de las personas, las familias  o las empresas. A la hora de ordenar los ingresos y ver cómo serán utilizados durante el año, sin perjuicio de la escala, lo importante es siempre planificar en detalle, con disciplina y prudencia.

Todos los años el Congreso Nacional debe debatir y tramitar la propuesta de ley de presupuesto presentada por el Poder Ejecutivo para el período siguiente. En este proceso se discute, partida por partida, los montos de dinero que se destinarán a las reparticiones públicas, a los programas sociales, a los distintos ministerios y a  inversiones del Estado, entre otros. Su cálculo, igual que en una casa o en una empresa, debe ser prudente y realista, ya que solo de esa forma se pueden lograr los objetivos propuestos sin comprometer el equilibrio de las cuentas fiscales.

Dado que los ingresos siempre son limitados y las necesidades infinitas, la creación de un presupuesto implica elegir entre aquello que será financiado y lo que no contará con recursos, por lo que deberá postergarse o simplemente dejarse de lado.

Por ejemplo, si en el presupuesto del país se determina que se reducirá el dinero para financiar programas de subsidios habitacionales, existen dos posibilidades: tal vez ese año se entregue un menor número de subsidios, o a la misma cantidad de beneficiarios se le reducirá el monto de dinero entregado. De una u otra forma, si hay menos recursos, hay que acomodarse a esa nueva realidad.

En todo presupuesto se debe asignar el dinero siguiendo un orden de prioridades, partiendo por lo  más relevante e imposible de postergar, para terminar con lo menos relevante, y que por lo mismo puede soportar eventuales recortes o postergaciones.

En el caso del país, el financiamiento de la salud pública es siempre de máxima prioridad presupuestaria y, por lo tanto, es una de las primeras partidas que recibe su asignación. Por otro lado, según las prioridades del Gobierno, se podría dejar para el final de la lista el financiamiento del reemplazo de vehículos fiscales o la renovación de fachadas de edificios públicos.

Para organizar tus finanzas, lo primero es hacer un presupuesto

Si tu objetivo es tener una buena salud financiera, con todas las cuentas ordenadas, los ingresos claramente definidos, los gastos bajo control, e incluso tener la posibilidad de ahorrar para crear un fondo, lo primero que deber hacer es crear un presupuesto detallado.

Para ello te recomendamos utilizar la Plantilla de Presupuesto Mensual de Sanodelucas, en la que podrás registrar todos tus ingresos y gastos, comparándolos y viendo en detalle cuánto dinero necesitas en forma semanal, mensual, e incluso anual, para tener bajo control tu vida financiera.

Al igual que en el presupuesto del país, en el que elabores para ti debes ser realista con los ingresos que esperas tener. Es más, es recomendable que seas precavido y saques tus cuentas de manera conservadora, restando un porcentaje a lo que en realidad podrías recibir. Por ejemplo, si es que es altamente probable que cuentes con $500.000 mensuales como ingresos, planifícate con $450.000, y el resto, que equivale a un 10%, puedes destinarlo para la creación de un fondo de emergencia al cual puedas recurrir en caso de que surjan imprevistos.

Debes ser prudente al momento de presupuestar, priorizando los gastos que son obligatorios, como las cuentas básicas, los gastos de estudio, gastos médicos, alimentación, vivienda y cuentas por pagar, como créditos o tarjetas. Estos ítems deberían ser los primeros en ser cubiertos con tus ingresos, y con los excedentes que te queden, planificar otro tipo de gastos, como darte algún gusto, cambiar tu teléfono o comprar un libro para leer u otro elemento que no será de primera necesidad.

Es importante que siempre intentes que en tu presupuesto los gastos sean menores a los ingresos, ya que de esa forma podrás cumplir con todas tus obligaciones utilizando recursos propios, sin tener la necesidad de recurrir a financiamiento externo, es decir, de endeudarte. Sin embargo, es posible que producto de alguna situación inesperada, tus gastos puedan superar a tus ingresos en un momento determinado. En ese caso, trata de ser más ordenado y disciplinado todavía para poder cubrirlos con el menor impacto posible en tus finanzas. Intenta que esta situación deficitaria no se prolongue demasiado en el tiempo, mientras buscas maneras de aumentar tus ingresos para evitar consumir la totalidad de los ahorros que pudieras tener en un fondo de emergencia.

Ahora bien, cuando la situación en general se ve compleja y existen altos niveles de incertidumbre en la generación de ingresos o en el mercado laboral, es mejor ser prudente y conservador en la creación de tu presupuesto, tratando de reducir los gastos y priorizar el ahorro, en caso que puedas necesitar ese dinero en el futuro. Lo mejor que puedes conseguir es hacer del ahorro un hábito (y de paso inculcárselo a tus hijos por medio del ejemplo), lo que te ayudará a tener un pasar económico más tranquilo en el largo plazo al saber que cuentas con un respaldo en caso de emergencia.

Recuerda, mientras más ordenado y detallado esté tu presupuesto, más control tendrás sobre tu dinero, y gracias a ello, tomarás mejores decisiones financieras.

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